11 marzo 2009

El caso Thorndike


Ha muerto Guillermo Thorndike y los teclados traquetean sin parar. Se habla de su pericia como narrador, de su talento desperdiciado y de cómo desprestigió al periodismo peruano, de cuando fue Velasquista, de cuando ayudó a levantar a Fujimori y a derribar a Vargas Llosa, de cómo prefirió el silencio a responder las duras palabras de MVLL por ello, y de cuando formó filas del equipo de prensa psicosocial fuji-montesinista.

Por eso no sirve de mucho que opine de Thorndike. Solo diré que me gustan sus libros, me gustan desde que leí 'La revolución imposible' en mis años de secundaria, cuando no entendía nada y solo me dejaba atrapar por sus atmósferas, sus diálogos, esa forma tan ordenada y cautivante que tenía de contar historias. Y luego seguí buscando sus libros. Yo quería --quiero-- escribir así. Por eso no opinaré nada, pero sí compartiré algo.

En noviembre del año pasado lo contacté para pedirle que colaborara con la página Peso Pluma que se publica los sábados --aunque estas últimas semanas la publicidad ocupa su espacio-- en la contratapa del suplemento Deporte Total de El Comercio. En ese intercambio de mails pre y post colaboración con un texto sobre los últimos días del 'Manguera' Villanueva, célebre delantero de Alianza Lima, le hice algunas preguntas sobre cómo hizo la investigación para 'El caso Banchero'. Copio y pego los mails. Por ahí dice que desea tener tiempo de terminar su último libro. Tal vez esta sea una de las pocas lecciones buenas que algunos le atribuyan al 'gringo'.

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de Fernando Lozano
para Guillermo Thorndike <---@gmail.com>
fecha 20 de noviembre de 2008 19:13
asunto Re: peso pluma

Don Guillermo. Estuve leyendo, como le dije, El caso Banchero. Lo interrumpí porque mi copia conseguida en Amazonas no resultó buena y tiene algunas páginas en blanco, pero al margen de ese pequeño inconveniente (ya conseguiré otro, no se preocupe), quería comentarle que quedé impresionado con la cantidad de detalles que narra, no solo en este, sino en todos sus libros. Me imaginaba que en su investigación hacía un cuestionario inicial de dos mil preguntas por persona. Es una exageración, supongo, pero quería preguntarle, si no es atrevimiento, ¿Cómo es en general el proceso de investigación para sus libros? ¿Nunca se siente satisfecho con la información que reúne? ¿Utiliza colaboradores o lo hace todo usted solo? ¿Cuánto se tardó para El caso Banchero? Todas estas preguntas son inquietudes personales de lector, don Guillermo. Un abrazo.

Fernando

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de Guillermo Thorndike <---@gmail.com>
para Fernando Lozano
fecha 21 de noviembre de 2008 9:24
asunto Re: peso pluma

El caso Banchero es un buen libro. Lo terminé en Barcelona y me casé en Andorra, por cuya Virgen de Meritxell le dimos nombre a la hija que nos nació once años después.

Yo fui amigo personal de Banchero. Desde 1962, noviembre, en que pasé a trabajar con Villarán, hasta noviembre de 1971, dos meses antes de su muerte, mantuvimos una amistad bastante rica en experiencias. No sé si ha oído usted hablare de La Parroquia, como bautizamos una casa que compartíamos en Miraflores con Manuel Scorza, César Calvo, Reynaldo Naranjo y yo, que era el pagador de alquileres. A esa Parroquia solía ir con cierta frecuencia Banchero. Otro visitante asiduo era Raúl Villarán. Llegaban muchos personajes: Chabuca Granda, Romualdo, Xavier Abril, Juan José Vega, Mario Benedetti, Enrique Solari, Juan Gonzalo Rose, Patricia Aspíllaga y amigas de ella que ensayaban unos baños de bohemia auténtica, Enrique Lihn, Moisés Lemlij, Ricardo Grau, Valentina, Perú Negro antiguo con Ronaldo Campos a la cabeza, del que fui productor y, con César Calvo, autor del guión de La tierra se Hizo nuestra y, más tarde, productor de La Navidfad negra, cuando Lucho Banchero se hizo cargo de sostenerlo. Fueron nada más que dos años pero muy intensos y aventureros. Mucha más gente llegaba y se iba. Se hacía la paz a veces por un mes o dos y entonces escribíamos. Ahí se acabó Redoble por Rancas y de avanzaron las novelas de Scorza sobre las luchas campesinas. Ahí terminó Calvo su Pedestal para nadie. Ahí se hizo el disco con la poesía de Vallejo. Ahí se grabaron unos discos (antiguos LP) que hizo Naranjo con poesía cantada. Volviendo a su pregunta, en esos 9 años aparecieron los diarios Correo, Ojo, escribí mi primer libro serio, El año de la barbarie. Tuve amistad en ese tiempo con Haya de la Torre, fuera del partido, y en esas reuniones estaba incluido Banchero. Conocía además a sus hermanas, a su mamá. Digamos que en ir viviendo me había empapado bastante en esta relación con Banchero, su personalidad, sus historias en boca propia.

Tuve que recabar después la visión de otras personas que lo hubiesen conocido de cerca. Para ello recorrí todo el litoral, desde Tacna hasta Paita. Entrevisté a más de sesenta personas, incluidos pescadores, empresarios, el bailarín Marfil, el loco Moncada, magnates de le pesca de varias nacionalidades. Muchas entrevistas fueron con grupos de personas que habían sido muy amigas y que compartían recuerdos. Las entrevistas podían tener entre una hora y tres. Por experiencia, más de tres no sirve porque se cansan los entrevistados. En fin, Pepe Santos Chichozola era mi compañero de universidad y mi viejo amigo. La investigación duro tres o cuatro meses. Tenía, además, un buen archivo personal de recortes y publicaciones.

El próximo año debe salir Los secretos prohibidos, en gran parte ambientado en la Parroquia. Edita Planeta. En fin, ojalá llegue a terminar de contar mis historias. El cuerpo pasa factura, como dice mi padrino Leoncio Bueno. Y pasa factura principalmente por esos años, cuando nadie se acordaba del cuerpo.

Me pescó en feriado temprano y me dio la lora. No importas, con todo gusto, Fernando. Reciba un cordial abrazo.

No queda otra que revisar los suelos ilustrados de Amazonas y el centro de Lima, mis libros andan agotados.

Un cordial abrazo
Guillermo Thorndike